Las palabras del senador de Cambio Radical, Antonio Zabarain, quien aseguró que un salario de 32 millones de pesos mensuales “no es bien remunerado”, han generado una ola de indignación y rechazo entre ciudadanos, trabajadores, sindicatos y figuras públicas en redes sociales, que califican sus comentarios como una muestra más de desconexión con la realidad de millones de familias colombianas.
En una entrevista reciente, Zabarain defendió su remuneración como congresista y planteó que, dados los niveles de responsabilidad y carga laboral, ese nivel de ingresos no sería suficiente para atraer y retener a “buen talento” en la función pública. Sus palabras fueron interpretadas por muchos como una falta de empatía profunda hacia la mayoría de los colombianos, que viven con ingresos muy por debajo de ese monto.
Las declaraciones del senador Antonio Zabarain no solo desataron rechazo por calificar como “mal remunerado” un salario de 32 millones de pesos, sino que profundizaron la indignación cuando cuestionó abiertamente la decisión del Gobierno nacional de reducir los ingresos de los congresistas, tildándola de “populista” y “electorera”.
Zabarain aseguró que no le gustó la medida “por la forma en que se tomó”, argumentando que una decisión de este calibre debía discutirse exclusivamente en el Congreso y no adoptarse vía decreto. A su juicio, el Gobierno habría actuado con fines políticos y no técnicos, desconociendo —según él— los procedimientos institucionales.
“A mi manera de ver, eso es algo que se tenía que discutir y resolver en el Congreso, y que todos los congresistas nos pusiéramos de acuerdo para que se hiciera esa reducción, la cual no solo afecta a los congresistas, sino a todos los altos funcionarios del Estado”, advirtió.
El senador fue más allá y afirmó que el decreto podría caerse jurídicamente, al considerar que los salarios actuales son “derechos adquiridos” que “no se pueden vulnerar”, una postura que para muchos ciudadanos refuerza la percepción de que ciertos sectores del Congreso legislan con mayor vehemencia para proteger sus propios privilegios que para defender los derechos laborales de la mayoría.
Sin embargo, el punto que más indignación generó fue su defensa explícita del monto salarial que reciben los congresistas. Zabarain cuestionó que se considere excesivo un ingreso mensual de 32 millones de pesos, insistiendo en que esa cifra no corresponde al nivel de responsabilidad que, según él, implica el cargo.
“¿Le parece excesivo que un congresista, que tiene tanta responsabilidad, finalmente reciba un neto de 32 millones de pesos? Si eso le parece excesivo, busquemos cuánto se ganan los presidentes de Ecopetrol, de las fiduciarias y de Colpensiones, o muchos altos funcionarios del Estado que no son congresistas. (…) yo creo que un congresista que se gana 32 millones de pesos no es bien remunerado”.
Las declaraciones de Zabaraín no pasaron desapercibidas en el escenario político. Juan David Roldán, candidato a la Cámara de Representantes por el departamento de Antioquia, fue contundente al rechazar la postura del senador y cuestionar la desconexión de ciertos sectores del Congreso con la realidad del país. “El Congreso no puede seguir teniendo este tipo de personajes que piensan que 32 millones para un congresista es poco y 2 millones de mínimo para los trabajadores es mucho”, afirmó. En un mensaje directo, Roldán sentenció: “Senador Zabaraín, el verdaderamente desconectado de la realidad es usted”, una frase que resume el malestar ciudadano frente a discursos que minimizan las necesidades de la mayoría mientras defienden privilegios históricos de la clase política.
El Congreso no puede seguir teniendo este tipo de personajes que piensan que 32 millones para un Congresista es poco y 2 millones de mínimo para los trabajadores es mucho.
— Juan David Roldán A. (@JuanDaRoldanA) January 2, 2026
Senador Zabaraín, el verdaderamente desconectado de la realidad es usted. https://t.co/T5FKiDoTcH
En su argumentación, Zabarain recurrió a un discurso alarmista y apocalíptico, asegurando que el aumento decretado por el Gobierno provocará un supuesto “tsunami económico”. Según el senador, la medida generaría “un aumento irracional en el encarecimiento del costo de la vida, es decir, inflación; un alza brusca de las tasas de interés; desempleo e informalidad; un descalabro de las finanzas públicas y un mayor déficit comercial”, llegando incluso a advertir que “Colombia terminará empobrecida y vamos rumbo a lo que hoy es Venezuela”.
Estas afirmaciones, cargadas de dramatismo y comparaciones recurrentes, fueron interpretadas por muchos ciudadanos como un nuevo episodio de desconexión entre la dirigencia política tradicional y la realidad de millones de trabajadores, quienes ven en el aumento del salario mínimo no una amenaza, sino una posibilidad mínima de alivio frente al alto costo de vida. Para críticos del senador, resulta paradójico que quien considera insuficientes 32 millones de pesos mensuales califique como perjudicial un ajuste salarial pensado para quienes viven con el ingreso más bajo del país.


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